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Símbolos

El Grial y los templarios: cómo una novela del siglo XIII creó la leyenda

Ningún documento templario menciona el Grial. Pero un poeta alemán llamó «templeise» a sus guardianes hacia 1200, y de ahí nació una de las asociaciones más duraderas de la cultura occidental.

Este proyecto se llama Custodios del Grial, así que conviene empezar con honestidad: no hay ningún documento medieval que demuestre que los templarios custodiaran el Grial, que lo buscaran o que lo consideraran parte de su misión. La regla de la orden no lo menciona. Las actas del proceso, que recogen todo tipo de acusaciones, tampoco. Y, sin embargo, la asociación entre templarios y Grial es una de las más conocidas de la cultura popular. Merece la pena entender de dónde viene.

Un objeto literario

El Grial nació en la literatura. Su primera aparición conocida está en Perceval o el cuento del Grial, una novela en verso de Chrétien de Troyes escrita hacia 1180-1190 y que quedó inacabada. En ella, el joven Perceval asiste en el castillo del Rey Pescador a una procesión misteriosa en la que una doncella lleva un «graal», un recipiente o fuente de oro adornado con piedras. Perceval no pregunta para qué sirve, y ese silencio es el centro de la historia.

Chrétien no dice qué es exactamente el Grial. La palabra graal designaba en francés antiguo un tipo de plato o fuente honda. Fueron sus continuadores quienes lo convirtieron en una reliquia cristiana.

Documentado

Robert de Boron, hacia finales del siglo XII o principios del XIII, identificó el Grial con el recipiente de la Última Cena en el que José de Arimatea habría recogido la sangre de Cristo. Es la versión que se impuso y la que conocemos hoy como «el Santo Grial».

Wolfram von Eschenbach y los «templeise»

La conexión con los templarios aparece en otro autor: el poeta alemán Wolfram von Eschenbach, que escribió su Parzival hacia 1200-1210, adaptando y ampliando la historia de Chrétien. En su versión, el Grial no es un cáliz, sino una piedra con poderes maravillosos, que Wolfram llama con una expresión latina de significado discutido: lapsit exillis.

El Grial de Wolfram está custodiado en el castillo de Munsalvaesche por una comunidad de caballeros a los que llama templeise. La palabra recuerda inevitablemente a los templarios, que eran entonces una orden en plena expansión y muy conocida en el mundo germánico.

Disputado

Los especialistas discuten si Wolfram quiso referirse a los templarios históricos o si tomó el término como eco literario de una caballería sagrada. Sus templeise no siguen la regla del Temple ni llevan su hábito; son un ideal poético de caballería al servicio de Dios. La mayoría de los estudiosos ve una inspiración, no una descripción.

De la novela a la leyenda

Durante siglos la relación entre el Grial de Wolfram y los templarios quedó como una curiosidad literaria. El salto se produce mucho después, en los siglos XVIII y XIX. En ese periodo, ciertos ambientes masónicos y románticos empezaron a presentar a los templarios como guardianes de un saber oculto, y el Grial encajaba perfectamente en ese relato.

En el siglo XX, la ópera Parsifal de Richard Wagner (1882), inspirada en Wolfram, difundió la imagen de una comunidad de caballeros del Grial. Después llegaron obras de divulgación especulativa, como El enigma sagrado (1982), que propuso que el Grial no era un objeto sino un linaje, y novelas como El código Da Vinci (2003), que llevaron la idea a millones de lectores.

Tradición

Según la tradición esotérica, los templarios habrían encontrado el Grial en Jerusalén, lo habrían ocultado durante el proceso y su secreto habría pasado a sociedades posteriores. Es una construcción moderna que combina la literatura medieval del Grial con las leyendas sobre excavaciones en el Templo de Salomón. No hay fuentes medievales que la sostengan.

Los griales que existen

Mientras la literatura imaginaba el Grial, varias iglesias custodiaban cálices que la tradición identificaba con el de la Última Cena. El más conocido en España es el Santo Cáliz de la catedral de Valencia, una copa de ágata de época antigua montada sobre un pie medieval. Según la tradición, llegó a la península en la Antigüedad, se custodió en el monasterio de San Juan de la Peña y pasó después a la Corona de Aragón, que lo depositó en Valencia en el siglo XV.

Disputado

La copa de ágata del Santo Cáliz de Valencia ha sido datada por algunos especialistas en época antigua, entre los siglos IV a. C. y I d. C. La parte documentada de su historia empieza en el siglo XIV con su presencia en la Corona de Aragón. Su identificación con el cáliz de la Última Cena es una cuestión de tradición y de fe, no de demostración histórica. No hay ninguna fuente que lo relacione con los templarios.

Por qué la leyenda funciona

La asociación entre templarios y Grial perdura porque une dos cosas que la imaginación necesita: un objeto sagrado perdido y unos guardianes misteriosos que desaparecieron de forma violenta. La desaparición real de la Vera Cruz en Hattin, la destrucción real de la orden en 1307-1312 y la ausencia de un tesoro que justificara el poder atribuido al Temple dejan huecos que la leyenda rellena.

En este proyecto usamos el nombre de «custodios del Grial» como símbolo: el de quien guarda algo valioso y lo transmite con cuidado. Lo que queremos custodiar es la memoria histórica, separando siempre lo que dicen los documentos de lo que ha añadido la tradición. El Grial templario pertenece a la segunda categoría, y por eso mismo es una de las historias más interesantes de contar.

Fuentes del artículo

  • Chrétien de Troyes — Perceval o el cuento del Grial (c. 1180-1190).
  • Robert de Boron — José de Arimatea (Le Roman de l'Estoire dou Graal).
  • Wolfram von Eschenbach — Parzival (c. 1200-1210).
  • Barber, Richard — The Holy Grail: Imagination and Belief, Allen Lane (2004).
  • Barber, Malcolm — The New Knighthood, epílogo sobre la imagen posterior de la orden.

Artículo del archivo histórico del proyecto. Las interpretaciones se distinguen de las fuentes documentales.

Sobre este contenido

Este texto forma parte del archivo templario. Consulta las fuentes y distingue las afirmaciones documentales de las interpretaciones y leyendas.

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