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Legado templario

Viernes 13 de octubre de 1307: cómo se ejecutó la mayor redada de la Edad Media

Felipe IV envió órdenes selladas semanas antes. Ninguna debía abrirse hasta el amanecer del viernes. Lo que siguió no fue un juicio, fue una operación logística.

La orden salió de París el 14 de septiembre de 1307. Iba dirigida a los senescales y bailíos de todo el reino de Francia y llevaba una instrucción inusual: no debía abrirse hasta el amanecer del viernes 13 de octubre. Durante casi un mes, decenas de oficiales reales custodiaron un pliego sellado cuyo contenido desconocían.

Al abrirlo encontraron una acusación y una lista. La acusación era herejía; la lista, los nombres de los hermanos de la Orden del Temple en su jurisdicción. Esa misma mañana, de forma simultánea y en todo el territorio, fueron detenidos. Es el motivo por el que el operativo funcionó: nadie tuvo tiempo de huir ni de destruir archivos.

Documentado

Las órdenes de arresto de Felipe IV se conservan y su contenido es conocido. La simultaneidad del operativo en todo el reino está acreditada por las actas de los procesos posteriores.

Qué se les acusó exactamente

Los cargos no eran vagos. El pliego real enumeraba una ceremonia de ingreso secreta en la que el aspirante negaba a Cristo, escupía sobre la cruz, recibía besos en partes del cuerpo consideradas indecorosas y adoraba una cabeza o ídolo. Se añadían acusaciones de sodomía y de corromper los sacramentos.

La estructura de los cargos revela su propósito. Cada uno de ellos ataca precisamente aquello que hacía intocable a la Orden: su ortodoxia. Los templarios dependían directamente del papa desde la bula Omne Datum Optimum (1139) y estaban exentos de la jurisdicción episcopal y del pago de diezmos. Un rey no podía tocarlos. Un hereje, en cambio, era competencia de la Inquisición, y la Inquisición francesa estaba encabezada por Guillermo de París, confesor del propio Felipe IV.

Disputado

El peso de la motivación económica sigue debatiéndose. Felipe IV estaba endeudado con la Orden y su hacienda venía de devaluar la moneda y de expulsar a judíos y lombardos confiscando sus bienes. Pero parte de la historiografía sostiene que el rey y sus juristas creían sinceramente en los cargos. Ambas lecturas tienen defensores serios.

Las confesiones y su valor

De los 138 templarios interrogados en París entre octubre y noviembre de 1307, la inmensa mayoría confesó al menos parte de los cargos. Incluso Jacques de Molay, el Maestre, admitió la negación de Cristo. El dato que suele omitirse es el contexto: la tortura estaba autorizada y documentada en el procedimiento, y varios hermanos murieron durante los interrogatorios.

El contraste llega en 1310. Cuando la comisión pontificia abrió en París un proceso en el que los templarios podían defenderse colectivamente, cerca de seiscientos se retractaron. La respuesta del arzobispo de Sens fue declarar relapsos a los que se retractaban y enviar a cincuenta y cuatro a la hoguera en mayo de ese año. La defensa colectiva se desplomó.

El Pergamino de Chinon

En agosto de 1308, tres cardenales enviados por Clemente V interrogaron en el castillo de Chinon a Jacques de Molay y a los dirigentes de la Orden. El acta de ese interrogatorio permaneció mal catalogada en el Archivo Vaticano hasta que la paleógrafa Barbara Frale la identificó y se publicó en 2007.

Documentado

El documento acredita que Clemente V absolvió a los dirigentes templarios de la acusación de herejía y los readmitió en la comunión de la Iglesia. La absolución es real; no supuso la restitución de la Orden.

Conviene medir bien qué significa. El papa absolvió a unos hombres, no reivindicó a una institución. Cuatro años después, en el concilio de Vienne, la bula Vox in excelso (1312) suprimió la Orden del Temple. El texto es explícito en un punto que suele pasarse por alto: no la condena por herejía, la suprime por vía administrativa, alegando que su reputación estaba tan dañada que ya no podía cumplir su función. Los bienes pasaron mayoritariamente a los Hospitalarios.

1314

El 18 de marzo de 1314, Jacques de Molay y Godofredo de Charney fueron conducidos ante un tribunal en París que esperaba oír la ratificación de sus confesiones. En lugar de eso se retractaron públicamente y declararon inocente a la Orden. Ese mismo día fueron quemados en una isla del Sena.

Tradición

La leyenda de que De Molay citó desde la hoguera a Felipe IV y a Clemente V a comparecer ante el tribunal de Dios antes de un año no aparece en las crónicas contemporáneas más fiables. Es una elaboración posterior, alimentada por la coincidencia real de que ambos murieron en 1314.

La coincidencia es cierta y explica la fuerza del relato: Clemente V murió el 20 de abril de 1314 y Felipe IV el 29 de noviembre del mismo año. Pero una coincidencia verificable no convierte en histórica la maldición que la explica. Esa distinción es, en buena medida, de lo que trata todo este sitio.

Fuentes del artículo

  • Barber, Malcolm — The Trial of the Templars, Cambridge University Press.
  • Frale, Barbara — Il papato e il processo ai Templari, sobre el Pergamino de Chinon (Archivo Apostólico Vaticano).
  • Bula Vox in excelso, concilio de Vienne, 1312.
  • Bula Omne Datum Optimum, Inocencio II, 1139.

Artículo del archivo histórico del proyecto. Las interpretaciones se distinguen de las fuentes documentales.

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